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Laboratorio: LSD

  • Isaac Díaz
  • 13 sept 2017
  • 2 Min. de lectura

Bienvenido seas a este laboratorio de ideas y curiosidades. Esta es la primera entrega de lo que será un espacio dedicado a aquellos curiosos por la ciencia y bueno, yo pretendo ser un curioso más trayéndoles los acontecimientos y descubrimientos de la vida diaria de un supuesto científico.

Comúnmente las primeras veces comienzan con presentaciones, pero no entre nosotros, nosotros nos conoceremos conforme pase el tiempo. En esta ocasión quiero presentarles un compuesto químico ¿o es acaso una revista? Lo cierto es que se apoda LSD y es adictivo.

La dietilamida de ácido lisérgico (también conocida como LSD, LSD-25 o ácido) es una droga psicodélica que tiene un nacimiento muy curioso.

Corría el año de 1938 cuando fue sintetizada por primera vez por el Dr. Albert Hoffman, pero no fue hasta 1943 cuando descubre por sí mismo los efectos de esta droga. Así es, Albert como buen científico que era consumió (se inyecto para ser precisos) LSD, una dosis bastante alta y pura y ya que para un científico es importante tener registro de todo, escribió los efectos en su diario. Ese mismo día, Hoffman decidió volver a su casa en bicicleta y en el trayecto convirtió el camino en una serie de imágenes psicodélicas; incluso convirtiendo ruidos en luces. Con los sentidos al máximo, Hoffman escuchaba todo, olía todo, se sentía fuera de sí mismo; como si pudiera ver su cuerpo desde el exterior. Fue un “mal viaje”. Hasta que después de unas horas el efecto comenzó a disminuir y entonces:

Todas esas cosas que uno no valora en estado normal me parecían bellísimas, me di cuenta de lo bonito que es nuestro mundo, y estaba realmente feliz”.

Curiosamente ahora se le conoce a esto como el día de la bicicleta, más creativo no se puede ser, ¿eh?

En un principio el LSD se utilizó para pruebas clínicas en estudios psiquiátricos, por lo que se distribuyó rápidamente volviéndose fácil de conseguir, e incluso de sintetizar a partir de ciertos medicamentos.

Entonces el ácido se fue popularizando e incluso existen referencias a su uso en la música, la literatura, el cine, la pintura, etc. ¿Han oído Lucy in the Sky with Diamonds de The Beatles? ¿O talvez leído La isla de Aldous Huxley? En cuanto al arte visual encontramos artistas como Robert Venosa, Larry Carlson o John Hurford en cuyas pinturas se observan colores muy contrastantes y el uso de fractales. A toda la corriente artística influenciada por el LSD u otras drogas psicodélicas se le conoce como arte psicodélico.

El uso del LSD se extendió en la población, y con esto su mal uso se hizo notar, hasta que tal día fue declarada ilegal y su producción sé consideró un grave delito. Su prohibición truncó muchas investigaciones científicas y es apenas en los últimos años que se comienza a retomar su uso para la investigación neuronal.

Ésta es la historia del LSD. La primera que les presento, y definitivamente no la última. Ya veremos que otros terrenos científicos nos atrevemos a explorar, pero eso será la semana siguiente.

Y como dirían algunos Químicos que conozco, ácido un placer.

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