Palabra
- Gabriel Pérez Reyes
- 4 sept 2017
- 1 Min. de lectura
La sustancia abrazada se le escurre
por el helado eco de la sílaba
-condenada en la pluma de la mente-
y la historia en el gusto la descubre.
Libre-sino dichosa- se sumerge
en la opaca figura que la espera
en la rápida braza de lo inerte,
donde obsequiada al llanto arrebataron
los labios que en el Nombre corrompieron
el místico tenor de lo conforme
y el lúdico equilibrio del herrero,
para sembrar un ilusorio molde
de un núcleo gemebundo, cercenado.






















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